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martes, 3 de junio de 2008

Por fín fotos!!!

¡Por fín! Ya me he agenciado un cable para mi cámara de fotos así que allá van:






Este peluche me lo regaló Lena. Por supuesto mi primera pregunta nada más verlo fue: -¿Qué es?-. Parece ser que se trata de un personaje de una película para niños de dibujos animados. Por Dios, que feo es el condenado...Así están los niños de hoy en día...








Por cierto, el otro día nos sirvieron para comer un cangrejo, tipo nécora, con un rebozado naranja de vete tu a saber que. Con un poco de aprensión tomé un trozo y me lo llevé a la boca y...No os lo vais a creer, el rebozado era de queso y sabía a...¡Risketos! Pero no un poco, no, sabían totalmente a Risketos. Me encantaría saber como coño lo hacen...Siento no tener foto, ganas no me faltaron, pero me pareció un poco de mala educación...











Esta es Lena haciendo el mongolo delante de unos cañones en un museo de guerra en Dong guan. Fue el mismo día en el que acabamos en un cutre-parque de atracciones que en anteriores entradas os comento.

Estas fotos son de Zhu Temple de Foshan al cual acudí con Lynn. Me comentó que si hacía fotos a estatuas de dioses, no debía borrarlas ni romperlas jamás.



Si supiera la de fotos de Kuan Yin que borré de la isla de Hainan...Ya sábeis, te pones a hacer y a hacer y acabas con ochocientas fotos.




En el momento de la foto de la entrada del templo no llovía (cosa rara) he incluso a ratos el sol se dejaba ver. Parece que las medidas del gobierno empiezan a tener resultados aunque sean un poco drásticas. Han cerrado un montón de fábricas en China. De los alrededores de Beijing las que más polución producían, y del resto de China han cerrado las más pequeñas y que monetariamente hablando, menos importaban. Los ciclomotores están prohibidos en las grandes ciudades, de modo que la gente a vuelto a la bicicleta. No sé si la economía de China lo puede soportar, pero espero que después de los Juegos Olímpicos no vuelvan a las andadas. Me reí un montón al enterarme de los nombres de las cuatro mascotas de las olimpiadas: Pe-Pe, Chin-Chin, Juan-Juan y Yin-Yin. Juntos formas las iniciales de Bienvenidos a Beijing.









Dentro tenía un museo dedicado a las artes marciales en el cual hacían exhibiciones. Pero por estar lloviendo a mares estaban canceladas. Sí es que no para de jarrear...








La foto del karateka que veis más abajo no es otro que Jackie Chan (aunque su nombre chino es Cheng Long) cuando estaba hecho un jovenzuelo. Os recuerdo que tiene ya más de cincuenta años. La imagen es de una película de no se que de un dragón, no me acuerdo muy bien. Ya siento el brillo de la foto, pero el cuadro tenía cristal...Algunas también están desencuadradas pero es que sin Photoshop no soy nadie. Por cierto, había también muchas fotos de Bruce Lee, que, aunque nació en San Francisco, sus padres eran de Foshan, en la ciudad donde me encuentro.





El árbol que veis con un motón de cosas rojas colgando es un árbol de los deseos y en cada una de las cintas hay deseos escritos por gente.






También había un jardín de preciosos bonsáis que me encantó. Que manos más maravillosas tienen los orientales para la jardinería...
Por último os dejo una foto de mis famosas tangas chinas. Solo cuelgo una, la más sobresaliente, que como veis aun no he estrenado, no he tenido estómago para hacerlo. Desde entonces las lavo a mano, paso de que los de la lavandería me pierdan más y acabe con bragas de leopardo.









Espero que las próximas fotos sean algo mejor que estas en Guilin. Un saludo a todos.



























miércoles, 28 de mayo de 2008

A comer tocan

Hasta ahora no os había hablado de la comida por que me temo que en ese aspecto estoy achinada completamente. Nada me asusta, por muy raro que sea el plato lo pruebo todo y las cosas que al principio no me gustaban en absoluto, ahora las como con placer. Supongo que es cuestión de educar al paladar: no es que no nos gusten esos platos, es que nuestra lengua es virgen con respecto a algunos sabores.

Hoy de todas formas ha sido especialmente satisfactoria. El jefe de la fábrica de Dong guan, en un intento de hacerme la pelota por las cagaditas que han hecho, se ha tirado un largo y nos ha invitado a una comida de 500 RMB (unos 50€), lo cual es carísimo para ser China.

Todo estaba muy bueno y algunos platos no los había probado nunca. Ya había catado en otras ocasiones las vieiras con brotes de ajo que están de muerte y que nosotras mismas fuimos a elegir a las peceras que prácticamente todos los restaurantes tienen, por muy cutre que sea. Junto a las almejas escogimos una raya, que ha sido el mejor pescado que he probado nunca en China. Normalmente suelen servírtelo muy blandurrio y viscoso, no sé si por la forma de cocinar o por las aguas calientes del mar de China, pero este estaba fetén. También elegimos unas gambas que el chico nos sacó amablemente con una red. Junto a ellas había un....no sé como explicarlo...yo lo voy a llamar "armadillo de mar", aunque la traducción literal del chino de ese bicho es "pollo de mar", no sé porque. Es como si a una nécora le pones una coraza de armadillo por encima, no se le veían ni los ojos. Según me han dicho se utiliza para hacer sopas, así que probablemente lo he comido y yo sin saberlo. Me encantaron las gambas fritas con hojas de té. Es más, pienso hacer este plato en cuanto vuelva a casa. Y por primera vez en China probé el cerdo agridulce. Yo ya estaba pensando que era un invento de los restaurantes chinos occidentales. Todo ello regado con té de margaritas riquísimo. En fin, que he comido de miedo.

Una vez terminada la visita a la fábrica y en un nuevo intento de hacer la pelota (como si no hubiera sido suficiente la super comida) el jefe nos llevó a un parque de atracciones. Sí, como oís. Pues allá que nos montamos todos en los autos de choque, en los que, por supuesto, tenían la versión china del gitano subido de pie en uno de ellos masacrando a toda la concurrencia. Después, cogiditos todos de la mano entramos en la casa del terror (de un cutre que no te menees). Yo iba la primera y me daba la mano el "guía" de la casa del terror al cual tuve que apartar tres veces su mano de mi teta. Se pensaría que entre la oscuridad y los empujones no me iba a dar cuenta...

Después de la jornada laboral, Lena y yo hemos ido a darnos un masaje de pies que me ha dejado como nueva. Aunque tenía mucho miedo después de mi experiencia con los masajes y que podéis leer aquí. Todavía se me ponen los pelos de punta solo de recordarlo.

El próximo fin de semana tenemos programada Lena, su novio y yo una excursión a una montañas, aquí, en Guangdong (si deja de llover de una puñetera vez). Y al siguiente nos vamos a....¡¡Guilin!! Tengo unas ganas tremendas de ir y hacer la travesía por el río Li, tiene que ser precioso. Ya os lo contaré.

Sin más, me despido. Ciao!!!



Imágenes: Starportfoods

sábado, 24 de mayo de 2008

La diferencia de ser chino

Existe un motón de costumbres tan diferentes a las nuestras que no me voy a parar a recitarlas todas ahora. Cuando vine por primera vez hace cuatro años pensaba que se me haría todo muy extraño y efectivamente, una vez aquí, desde la comida hasta los edificios y gentes con sus costumbres son la antítesis a los occidentales. Pero cuando ya has estado unas cuantas veces o durante mucho tiempo te das cuenta de que es como vivir en Marte. Si a ti te gusta el negro, a ellos les gusta el blanco, que no os quepa duda. Si tú bebes agua fría, ellos la beben siempre caliente. Si a nosotros nos gusta vestir conjuntados en cuanto a colores, ellos, cuanto más dispar sea la mezcla, mejor. Y por no hablar de las diferencias educacionales en cuanto a ceder el paso a las mujeres, esperar a que todos los comensales estén servidos, evitar los eructos en público o el sencillo hecho de no sorber la sopa: en China no existen. Y no quiero decir con esto que estén mal educados, son sus costumbres y la educación que han recibido, ni más ni menos. Aunque voy a evitar aquella frase de “donde fueres haz lo que vieres”, no me gustaría volver a casa y sorber la sopa en do mayor.

Hace un par de días estuve en una fábrica en Dong guan, también en la provincia de Guang dong, y a eso de las seis de tarde, mientras trataba unos asuntos con el jefe de la misma, apareció su hijo de tres años con una pegatina de un tomate en la frente. La traductora me explicó que cuando los niños hacen algo bien en clase, la profesora les coloca esa pegatina de premio. Aquel orgulloso niño se acercó a una pared del despacho donde había otras cuatro pegatinas de tomates y despegó la de su frente para colocarla con las demás.

Ayer tuve un respiro cenando en casa de unos españoles en compañía de más gente de mi tierra. De vez en cuando se agradece oír hablar en castellano y euskera, o escuchar las más inverosímiles historias sobre las cosas que les han ocurrido viviendo desde hace tiempo aquí (algunos bastantes años) o que es lo que les trajo a este remoto lugar del mundo. ¿De cena? Tortilla de patata, chorizo, queso y lomo ibérico todo ello regado con una buena bota de vino. ¿Qué más se puede pedir?